domingo, abril 09, 2006

Japón: avances económicos basados en las raíces culturales

La intérprete Midori Oishi cuenta que, en el edificio en el que vive en la ciudad de Kawasakishi, a 40 minutos de Tokio, se debe dejar la basura en bolsas de diferentes colores según su tipo: materiales orgánicos en una, papeles y cartones en otra, plásticos y vidrios en una tercera. Cada bolsa debe llevar el nombre de la familia que desecha la basura. Si el empleado del carro basurero nota que esa clasificación se ha realizado erradamente, la dejará allí hasta la próxima visita al barrio. Para vergüenza de la familia que cometió la infracción. Es que los japoneses tienen un profundo sentido del honor y de la vida en comunidad: la basura debe ser correctamente desechada porque eso ayuda a su reciclado y permite una vida mejor. Los escasos recursos naturales deben ser protegidos para bien de la comunidad. La insuficiente y cara energía (Japón importa la totalidad del petróleo que consume) tiene que ser usada racionalmente. Los bosques deben cuidarse y protegerse para las futuras generaciones.

Es por eso que Japón es más moderno que cualquier país: por su afán de ahorrar, de cuidar, de proteger. No se ve en Japón a nadie desperdiciando los alimentos, por ejemplo, como tanto les gusta hacer a los estadounidenses; o comiendo comida excesivamente grasosa, como les gusta a los europeos; o botando la basura al suelo, como les gusta a los latinoamericanos. No hay país en el mundo en el que convivan con tanta fluidez las últimas tecnologías de celulares y las milenarias tradiciones culturales. Las grandes empresas japonesas gastan varios miles de millones de dólares desarrollando tecnologías cada vez más limpias, adoptando eficientes sistemas de reciclado e ideando sistemas que utilicen energías alternativas a las originadas por el petróleo, como nuevas baterías eléctricas o sistemas de energía solar o similares. Japón no se ha desarrollado gracias a la adopción de nuevas tecnologías y modernos sistemas de producción: lo ha hecho por saber combinar adecuadamente esas nuevas tecnologías con un sistema de vida apegado a sus raíces culturales, a la protección a la naturaleza y al ahorro.

Autos convertidos en peluches

El reciclado llega a niveles insospechados: en Japón son muy elevados los impuestos en general y muy específicamente los relacionados a desechar materiales dañinos para el medio ambiente. Para dejar de usar un auto, por ejemplo, se deben pagar impuestos muy elevados. Es allí donde la Toyota y otros productores de automóviles ingresan en escena: mediante un descuento, reciben los vehículos que ya no se usan para reciclarlos casi por completo. En algunos casos, hasta el 80 por ciento del auto se convierte en otra cosa: ladrillos de construcción, protectores de escritorios, marcos para fotos, peluches, sillas de jardín, palos de golf...

En la Exposición Universal realizada el año pasado en Japón, en la ciudad de Aichi, los principales países del mundo elevaron grandes pabellones para mostrar sus bellezas turísticas, sus sistemas políticos o sus innovaciones y avances tecnológicos. Algunos de ellos eran realmente impresionantes, ostentosos. Japón optó por algo muy… japonés: construyó un pabellón hecho de un tipo de palma trenzada (algo así como una gran canasta puesta hacia abajo), que mantiene bajas las temperaturas en verano porque permite el paso del aire y refresca los ambientes interiores. La técnica es usada desde hace cientos de años en Japón para construir casas en las áreas rurales. Y en el interior se imitó una selva tropical, basada en sistemas de luz y sombras, colocando unos supuestos árboles hechos en realidad de cañas de bambú y con un piso de material desechable similar al cartón, que recordaba la consistencia del suelo de la selva. Parecía realmente como estar en una porción del Amazonas. Y todo utilizando materiales nobles de la naturaleza. Mientras otros países alardeaban con sus pabellones ultramodernos, el país con mayor desarrollo tecnológico del mundo impresionó a los millones de visitantes a Aichi con una técnica milenaria de trenzado de palmas... También en Aichi, la Toyota construyó un pabellón de gran tamaño, de varios pisos de altura y de forma cilíndrica (algo así como una gigantesca lata de gaseosa) que albergaba en su interior un teatro en el que entraban unas 500 personas cómodamente sentadas en mullidas butacas. El espectáculo exhibido (robots que bailan y tocan música) será motivo de otra crónica, pero es interesante hacer notar tres aspectos de la construcción: todo se realizó de material desechable y una vez terminada la exposición, la totalidad de la estructura fue desmontada para usarse en el futuro de manera diferente; en segundo lugar, no se usó un solo clavo para armar tan gigantesca estructura, sino sistemas de pernos que luego se retiran libremente; tercero, toda la energía usada para iluminar el teatro y proveer el aire acondicionado se obtenía de desechos orgánicos, es decir del gas que produce la basura.

¿Cómo llegaron hasta aquí?

El común de la gente se pregunta cómo es que los japoneses llegaron hasta dónde están. ¿Cómo puede un país isleño desarrollarse sin recursos naturales, en un territorio no apto para la agricultura y con una extensión reducida? ¿Cómo un territorio pequeño, del tamaño del departamento de Santa Cruz, puede albergar a 130 millones de habitantes y darles a todos buenas condiciones de vida? Japón no tiene petróleo o minerales y sólo el 14 por ciento de los terrenos son cultivables debido a que los suelos son por lo general volcánicos, rocosos o montañosos. Y, sin embargo, es la segunda potencia económica del mundo, la más eficiente en términos de exportaciones y la que posee una de las industrias más poderosas del mundo.

Tal vez la respuesta a estas preguntas es que Japón no llegó hasta dónde está hoy. Siempre estuvo. Desde tiempo inmemorial fue un pueblo industrioso, apegado a sus tradiciones pero interesado en los avances e innovaciones, con una ética del trabajo única y con unas élites que protegían y alentaban a poetas, escultores, escritores y sacerdotes. Y aunque son claros sus rasgos de aislamiento (aislamiento viene de isla), estuvieron interesados en las innovaciones. Dice el sitio web de la universidad de Yale que desde el siglo VI después de Cristo, por ejemplo, los gobernantes Yamato enviaron a China a una delegación de escritores, pensadores, dibujantes y otros artistas a aprender de su vecino todo lo que había aprendido en las centurias anteriores. De allí que la escritura japonesa tenga raíces en los ideogramas chinos, por ejemplo, y que mucho de su cosmovisión y religión tenga orígenes en esa cultura. En el año 710 se estableció la nueva capital en Nara y el plano y distribución de la ciudad fueron una imitación de los utilizados en las ciudades chinas. Frecuentemente se enviaban barcos con diplomáticos y estudiantes a Tang para aprender de las instituciones, las religiones y la cultura de China. Fue así que elementos de la cultura china inundaron Japón, como resultado de las relaciones diplomáticas y religiosas entre las dinastías chinas y los gobernantes japoneses Yamato. Añade el sitio web de la universidad de Yale que junto con la introducción de los sistemas de gobierno, estilo artístico, métodos de fabricación y budismo de China, también se adoptó el sistema de escritura china, brindando al japonés la capacidad de escribir por primera vez. El kojiki, (registros de temas antiguos), y el nihon shoki (crónicas de Japón), los primeros libros de Japón, ambos antologías históricas que contienen un gran número de leyendas, fueron escritos con caracteres chinos durante esta época. También se añadieron al japonés numerosas palabras del vocabulario chino.

Afán milenario por proteger

El afán de los japoneses por cuidar, por proteger lo que está a sus alrededores es también milenario. Siempre fue una isla infértil y hacinada. Por eso desarrollaron una cultura culinaria basada en los escasos vegetales que su rocoso territorio puede producir, además de su abundante producción pesquera. En broma se dice que, en Japón, cualquier hierbita que sale de la tierra será consumida por alguien si sabe adornarla bien en un plato.

Pero aunque "siempre hayan estado aquí", los japoneses demostraron su tesón, inteligencia y amor por el trabajo, especialmente después de la segunda guerra mundial. El año 1945, Japón era un país destruido hasta sus cimientos, su industria estaba quebrada, los alimentos escaseaban, la desocupación afectaba a millones de personas y la inflación crecía aceleradamente.

Es allí cuando empezó el denominado "milagro japonés". En 25 años la situación había cambiado por completo: entre 1950 y 1970 los índices de producción manufacturera e industrial se duplicaron cada cinco años, mientras que en ese mismo período la economía se expandió 55 veces. Durante la década del 60 la tasa anual de crecimiento económico de Japón fue de 11,1 por ciento, la más alta del mundo, duplicando al de Europa y EEUU. Hoy Japón es la segunda economía del mundo, la cuarta potencia en exportaciones, la industria con mayor desarrollo tecnológico, un ingreso per cápita de 30.000 dólares al año y uno de los niveles de vida más elevados. En los recuadros de esta página se explican las razones que permitieron "el milagro japonés".(Raúl Peñaranda visitó Japón invitado por la embajada de ese país. En siguientes ediciones se publicarán más crónicas sobre el tema)

Raúl Peñaranda U., La Epoca

6 Comments:

At 6:46 PM, Anonymous Anónimo said...

Where did you find it? Interesting read »

 
At 5:47 PM, Anonymous Andres "Shingo" said...

Muy interesante y es un muy buen ejemplo para la mayoria o mejor dicho "para todos" ,un claro ejemplo de como un pais puede surgir aunque se encuentre en dificiles situaciones todo gracias a la dedicacion y a su disciplina.

 
At 2:18 AM, Anonymous Anónimo said...

muy interesante su articulo, ojala que todos pusieramos en parctica algo para mejora el mundo.
Rosa Maria.

California, USA

 
At 5:26 PM, Anonymous Anónimo said...

me parece aburrido el tema pues ensalsan a culturas de otros paises y no ponen atencion en las consecuencias socialesque estos han sufrido alo largo de los años

 
At 5:28 PM, Anonymous Anónimo said...

ese que dijo que estaba aburrido no tiene sentido vanguardista ni de proteger al medio ambiente

 
At 5:29 PM, Anonymous Anónimo said...

pues creo que mejor deberian de crear otro tipo de paginas y me parece algo comico la pelea de los de arriba

 

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